Con su habitual estilo descontracturado, filoso y cargado de anécdotas, el economista Juan Carlos de Pablo cautivó a unas 250 personas en el Hilton Garden Inn de Tucumán durante la conferencia “¿Esta vez será diferente? Política y Economía de aquí en más”, organizada por Ricsa, AFB Avales SGR y la Fundación del Tucumán. De Pablo desplegó un análisis incisivo sobre el panorama económico y político argentino, con pinceladas sobre el contexto global, reflexiones sobre el liderazgo de Javier Milei y un tono que combinó rigor académico con la frescura de quien parece estar charlando en un café.
El corazón de su análisis económico giró en torno al equilibrio fiscal, al que definió como el núcleo de la política económica del gobierno de Milei, junto con las reformas impulsadas por el ministro de Desregulación Federico Sturzenegger. “La política económica es el equilibrio fiscal más Sturzenegger. No hay otra cosa, no demos vueltas”, afirmó con contundencia. Sin embargo, no esquivó la ambigüedad que rodea su implementación: “¿Cómo lo va a lograr? Ni Milei lo sabe. La toma de decisiones siempre es arriesgada. Siempre. Si partís de la base de que lo logra y no lo logra, te jodés. Pero si partís de la base de que no lo logra, también te jodés”.
De Pablo subrayó la credibilidad como un factor clave para el éxito de esta estrategia, recordando el escepticismo inicial tras el “no hay plata” de Milei el 10 de diciembre de 2023. “Hoy tenemos un año y medio de este gobierno diciendo ‘no hay plata’. Toma la decisión de que hay equilibrio fiscal”, explicó, destacando la determinación del presidente y su ministro de Economía, Luis Caputo. En una anécdota ilustrativa, relató cómo el titular del Palacio de Hacienda negocia respaldado por la convicción de Milei: “Te conviene hablar conmigo porque este es 10 veces más jodido que yo”, indicó aludiendo al Primer Mandatario.
El economista también abordó la tensión entre el Ejecutivo y los legisladores, describiendo un juego de poder donde los diputados y senadores buscan aumentar el gasto público, mientras el presidente ejerce su veto. “Los diputados sacan una ley que aumenta el gasto, el presidente la veta, los otros citan ‘voy a la justicia’. Es una pulseada”, señaló, destacando la naturaleza conflictiva pero inherente al sistema político argentino.
De Pablo no eludió el carácter profundamente politizado de Argentina, describiendo su presidencialismo como “fluido y dinámico”. “Si no hablamos de política, no entendemos nada. Argentina es un país extremadamente politizado”, afirmó, para luego centrarse en la figura de Javier Milei. Con un tono que mezcló admiración y análisis, reveló que su relación con el presidente comenzó en Tucumán en 2001, durante un congreso de la Asociación Argentina de Economía Política. “Estábamos esperando el ascensor, él estaba enojado porque le había ido mal en una presentación. Le dije: ‘Contame lo que tendrías que haber dicho’. Subimos, charlamos, y así empezó una amistad de un cuarto de siglo”, relató, arrancando risas del público.
Lejos de los clichés, De Pablo defendió la cordura de Milei: “No está loco. Es multifacético, es transparente, es determinado”. Describió al presidente como alguien capaz de pasar de un discurso encendido con simpatizantes libertarios a ceder el protagonismo, por ejemplo a su vocero, Manuel Adorni, durante la celebración de su victoria en las elecciones porteñas desarrolladas meses atrás. Sobre Milei, resaltó que “es un personaje mundial. Zelenski lo llama, Macron lo llama. Juega roles mundiales”, afirmó, destacando su habilidad para posicionarse en el escenario internacional.
Comicios y luego qué...
Sobre las elecciones, De Pablo fue cauto y crítico con las encuestas: “Tomémoslas con pinzas. (Los analistas) me dan un número con decimales, son unos caraduras”, lanzó sin matices. Sin embargo, aseguró que "la política económica de Milei, basada en el equilibrio fiscal, no está en riesgo, independientemente de los resultados electorales". “Aunque a Milei le vaya mal, va a tener más legisladores porque no renueva. Y aunque le vaya bien, no va a tener mayoría absoluta”, explicó, citando a analistas como Rosendo Fraga y Carlos Ruckauf .
En el plano económico, De Pablo analizó la inflación, la flotación del tipo de cambio y el nivel de actividad. Sobre la inflación, señaló que los datos de julio (1,9% al consumidor, 2,8% mayorista) reflejan la dificultad de reducirla significativamente: “Bajarla de 1,9 a 1 debe costar un huevo. No puedes esperar avances sustanciales”. En cuanto al tipo de cambio, explicó la lógica de la flotación: “Si querés dólares, andá a la plaza de la esquina y ponete de acuerdo. Si llega a $1450, el Banco Central tiene que vender. Si no, vuela todo por el aire”.
El nivel de actividad, por su parte, mostró una reactivación inicial que se va aplacando, con una marcada heterogeneidad. “Los sectores no existen, las regiones no existen. Las oportunidades de negocio son individuales”, afirmó, instando a los empresarios a buscar oportunidades específicas sin esperar recetas generales.
Demencial
De Pablo abordó abordó también el contexto global, reservando críticas contundentes para Donald Trump. “El señor Trump es un peligro público. Su política comercial es demencial”, sentenció, ilustrando con un ejemplo: “Dice ‘le voy a cobrar un arancel universal de 10%, pero si no me gusta tu cara, te cobro 50%’. ¿Alguien puede invertir así? Es demencial”. Según el economista, esta incertidumbre ya impacta en las proyecciones del FMI, que redujo el crecimiento global de 3,3% a 2,8% entre enero y abril de este año, en parte por las políticas de Trump.
Con un público atento y risas constantes, De Pablo cerró su exposición dejando una reflexión final sobre la toma de decisiones: “La certeza es mejor que la incertidumbre, pero la pretensión de certeza es peor”. Su capacidad para conectar datos, anécdotas y análisis, siempre con un tono coloquial y provocador, convirtió la conferencia en una experiencia tan informativa como entretenida, reafirmando por qué sigue siendo una voz ineludible en el debate económico argentino.